Durante el siglo pasado, Torres de Berrellén fue conocido como el pueblo de los melones. Famosos por su calidad, el cultivo del melón desapareció de los campos de Torres ya que sus plantas comenzaron a secarse por motivos que aún hoy en día están por determinar.




Hasta entonces, el cultivo del melón frecuentaba la huerta y suponía un complemento esencial para la economía local. Era habitual ver montones de melones en galeras que eran transportados para su venta en Alagón, por donde cruzaba la carretera nacional, y en el paseo de la ribera de Zaragoza. En su momento más álgido, incluso partían vagones de melones desde la estación para su distribución a nivel nacional.




Décadas después, la aparición de un antiguo bote de semillas en un granero del pueblo ha supuesto el impulso definitivo hacia la recuperación del Melón de Torres de Berrellén.